INGREDIENTES: -3 dientes de ajo
-2 kgs. de almejas frescas
-1 guindilla
-1 vaso de vino blanco (preferentemente alvariño)
-perejil picado
PREPARACIÓN: Ponemos las almejas en un barreño con agua y un buen puñado de sal para que beban y expulsen las arenas, si las tuviesen. Si están frescas, se abrirían y sacarán el sifón para beber. Al tocarlas se cerraran rápidamente.
Una vez bien lavadas y limpias las colocamos en una sarten con el vino y un poco de agua. Las ponemos el fuego para que se abran. En el momento de abrirse las retiramos rápidamente a otra cazuela. Dejamos reposar el agua de la sarten y luego filtramos y reservamos.
En una sarten ponemos un par de cucharadas de aceite de oliva virgen, le ponemos la guindilla, doramos muy ligeramente los ajos picados y antes de que tomen color añadimos el caldo reservado. Dejamos que de un hervor y añadimos el perejil muy picadito.
Vertimos por encima de las almejas reservadas y calentamos agitando la cazuela para que se reparta la salsa uniformemente.
Probamos de sal y servimos sin más demora.
Os aconsejo que sirváis este plato con abundante pan ya que el sabor de la salsa es estupendo.
Nota: esta receta queda igual de bien con berberechos.